miércoles, 23 de abril de 2008

Del Saladillo y el Empedrao vengo...


Aquí pues una, en otrora, renuente a estas andanzas cibernéticas... Mi hermana, siempre adelante en asuntos de actualidad tecnológica, me ha invitado con el ejemplo a darme este permiso, y es que estoy convencida que la sed de decir puede más que un huracán y vivimos tiempos de REVOLUCIÓN en los que opinar y ejercer el pensamiento crítico es una responsabilidad... Así pues que inicio mi estancia por estos predios cibernéticos y palabreros...
Para empezar he decidido que mi origen de maracucha denomine mi espacio... Nací de la unión de una Saladillera (Yolanda) y de un Empedraero (José Manuel) y ellos han sembrado en mis hermanos y en mí la necesidad de recurrir siempre a la raíz para que el presente camine con la lúcida identidad de quien sabe que su origen pertenece a la Maracaibo tradicional que nos hizo posibles y que hará realidad que el futuro tenga base fuerte y profunda... lo radical siempre surge con buen augurio...
Comienzan pues el derrame de letras e imágenes, la catársis de reflexiones, los cantos, los cuentos cotidianos y el compromiso desde el decir... también de mi Yolanda tierraluna aprendí y me tallé en el espíritu que la palabra es poderosa y necesaria, quien esté armado con la palabra pertinente y amorosa tendrá en las manos la más inmensa arma de construcción masiva... (En la imágen un ejercicio de trazo y palabra de Yolanda Delgado que confirma que el trazo cuenta y que el cuento dibuja...).

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